El color verde suave dominante y las flores pintadas evocan los jardines y paisajes del Atlántico portugués. Cada pincelada refleja la dedicación del artesano que la creó.
No hay dos piezas exactamente iguales, y esa es precisamente su belleza.
Una taza especial para convertir un gesto cotidiano en un pequeño momento de calma.
Fabricada en barro natural y delicado motivo floral.
Cada taza está pintada a mano, por lo que presenta pequeñas variaciones que la hacen única.
Perfecta para café, infusiones o para dar un toque cálido y mediterráneo a tu mesa. El plato mide 18 cms y la taza 13 cms de diámetro y de alto 7.